El traductor indiscreto

Cataluña a ojos de los francófonos

RECETA DE UNA CAMPAÑA INDEPENDENTISTA A LA CATALANA

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Laura Guien / 21 de septiembre de 2015 / Bakchich

En su camino hacia la separación de España, los independentistas catalanes presentan las últimas tendencias en marketing político. Receta y truquillos.

En España, el conflicto entre los independentistas catalanes y el gobierno central avanza sin novedades. Como todos recuerdan, el 9 de noviembre del 2014, en un contexto internacional fuertemente marcado por el referéndum escocés, el actual presidente de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas (CDC), convocó un referéndum con el objetivo de que los catalanes opinaran sobre la independencia. Una votación que fue inmediatamente calificada de ilegal por el gobierno central, lo que no impidió que 2 millones de catalanes se movilizaran y se declararan masivamente a favor del sí (80 %). Enardecido por la participación, el presidente Mas no tardó en convocar unas elecciones regionales plebiscitarias con el fin de que el voto a favor de los partidos independentistas sea interpretado como un voto a favor de la independencia, eludiendo de este modo la prohibición impuesta desde Madrid. Así pues, las elecciones autonómicas catalanas del 27 de setiembre del 2015 se han convertido en un “referéndum disfrazado”, una consulta que los catalanes vienen reclamando desde 2012. Para la ocasión, el presidente hace campaña junto a su aliado y rival, Oriol Junqueras (ERC), en una candidatura independentista con el apoyo de la sociedad civil y bajo el solemne nombre de “Junts pel Sí” (Juntos por el Sí). Artur Mas ha afirmado que en caso de sacar mayoría quiere optar por una declaración unilateral de independencia, y ha establecido un plazo preciso para alcanzar este objetivo: 18 meses. Una postura que irrita al presidente del gobierno, Mariano Rajoy, y con razón: Cataluña es el motor de la economía española, representa un 19 % del PIB nacional y supone el 25 % de las exportaciones. Un argumento económico fuertemente subrayado por los independentistas, que creen en una Cataluña independiente viable económicamente, siguiendo los modelos de Noruega o Dinamarca.

Al igual que Cataluña con España, ¿tú también quieres salir de una relación tóxica de interdependencia (con tu jefe, tus hijos, la pizza y/o las Oreo)? Aquí tienes la receta para lograr una buena campaña independentista a la catalana.

Despolitízate y apóyate a fondo en la sociedad civil

La primera regla importante para conseguir la independencia: despolitizar la campaña. Un argumento que los independentistas de “Junts pel Sí” han pillado a la perfección con su lista común en la que los políticos comparten cartel con Pep Guardiola y Lluís Llach. “Presentarse de esta manera da la impresión de estar realmente ante un movimiento de unidad nacional, cuando en realidad no están en absoluto de acuerdo en el ámbito político”, plantea el historiador Benoît Pellistrandi.

Para Florian Silnicky, fundador del gabinete de crisis LaFrenchCom, esta candidatura despolitizada de cara al público aplica otra estrategia electoral: “Se trata de implicar a gente que ya cuenta con una comunidad de seguidores. Lo que está en juego es el impacto del mensaje junto con la visibilidad social y la notoriedad mediática. El apoyo de famosos no lo es todo, pero puede contribuir a consolidar la opinión y a crear la emoción necesaria para que una campaña política tenga éxito”. Con una participación tan alta, una campaña independentista también debe apoyarse sin contemplaciones en la sociedad civil. En este sentido, los independentistas catalanes son todos unos expertos. La última demostración de esta tendencia es la operación “Tots som candidats” (Todos somos candidatos), llevada a cabo por “Junts pel Sí” en motivo de las autonómicas. ¿Pero con qué fin? Incitar a cada uno de los simpatizantes a registrarse como “candidatos simbólicos” en la página web de la lista común para mostrar su apoyo. No sería algo malintencionado a primera vista, excepto que para completar la inscripción, además de dar todos tus datos y una foto, también es obligatorio dar el DNI para evitar contabilizar erróneamente los candidatos. Una intrusión grave en la vida privada que parece que no ha echado atrás a los más de 100.000 candidatos inscritos.

Un acontecimiento visualmente muy potente

En realidad, la lista unitaria trabaja su imagen a varias escalas. Lo que nos permite insistir en una tercera lección instructiva de los catalanes: producir acontecimientos visualmente potentes. A las más de 100.000 caras colgadas en Internet, se le añaden regularmente imágenes muy vistosas. Desde 2012, con una ostentación que haría que David Guetta pareciese el disyóquey de una discomóvil, los independentistas organizan manifestaciones con una escenografía aérea muy currada en ocasión de la Diada, la fiesta nacional catalana. Para la edición de 2013, formaron una cadena humana de más de 400 kilómetros (sí, 400) a través de Cataluña. En 2014, la manifestación tomó la forma de una V gigante en las calles de Barcelona. Finalmente, en 2015 la organización ha vuelto a lograr su imagen simbólica al congregar cerca de 1,5 millones de participantes en la capital catalana, a lo largo de 5 kilómetros de la avenida Meridiana. En cada ocasión, la imagen simbólica permite respaldar, también de forma visual, la idea de una mayoría aplastante a favor de la independencia. Esta iconografía no tendría sentido si no se llevara a cabo en un contexto histórico hecho a medida. Desde la Diada hasta la fecha de la votación, todos los actos del bando independentista han sido celebrados como históricos por sus instigadores. Una actitud que se inscribe en una tradición catalana “de búsqueda sistemática de un precedente histórico que dé legitimidad a las acciones futuras”, cuenta Cyril Trépier, geógrafo e investigador del Instituto Francés de Geopolítica de la Universidad Paris VII. Para este autor de Géopolitique de l’indépendantisme en Catalogne, que se publicará a finales de 2015: “Desde el día después de la Diada de 2012, que sorprendió por su elevada participación, hemos presenciado un discurso que tendía a mostrar que todos los acontecimientos precedentes habían conducido a la independencia, siguiendo el curso de la historia. Pero no es cierto. Antes de la manifestación, nadie esperaba tanta participación ciudadana”.

La autorreferencia histórica

Aquí tienes el último ingrediente de esta receta de campaña a la catalana: la autorreferencia histórica. Solo falla una cosa. Mientras estás ocupado fabricando mitos a medida, podría ser que el mundo real se te eche encima. En 2014, en Cataluña, el descenso de la tasa de paro (-5,7 %) fue más débil que la media nacional (-8,4 %). Los independentistas destacan por su capacidad de crear ilusión, pero parece que no hayan encontrado el ingrediente mágico para luchar contra un testigo indeseado: la realidad. O vete tú a saber… ya lo veremos el 27 de septiembre.

Traducción revisada por Ana Alarcia, Alicia Astorza, Júlia Llàcer, Laura López

Texto original en francés: 

https://www.bakchich.info/international/2015/09/21/comment-reussir-une-campagne-independantiste-a-la-sauce-catalane-64201

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